“En la Industria de Reuniones más vale estar preparados… ¡para todo!
DMC PREVENIDO VALE POR MIL
¡Qué situación cuando las manifestaciones sociales en la Ciudad de México obligan a modificar el itinerario especialmente diseñado y contratado para agotar una agenda corporativa y cultural de una tarde!
Como hemos abordado en espacios anteriores, un DMC (Destination Management Company, o Empresa de Gestión de Destinos) es un experto en un territorio específico. Su labor consiste en apoyar al organizador a diseñar y planificar el evento, integrando a los proveedores especializados de la localidad, y, llegado el día, coordinar y participar en la operación en sitio gracias a su conocimiento logístico del lugar.
Una vez en contexto, les cuento. Con meses de anticipación, el cliente y el DMC acordaron día y hora para iniciar una agenda de trabajo (visitas a establecimientos del corporativo y reuniones), seguida de actividades culturales para un grupo internacional en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Al mediodía, cuando llegamos a recoger al grupo, el Centro Histórico ya estaba colapsado por las manifestaciones de médicos y personal de diversas instituciones de salud. El responsable del corporativo decidió cancelar todas las actividades previstas en esa zona para el día.
El planteamiento inicial del cliente era visitar establecimientos del corporativo en la zona de Polanco, caminar por sus calles y cenar en algún lugar cercano.
Ahí es donde se hace evidente el valor de un DMC: como experto en su destino, conoce bien a sus socios comerciales y confía en ellos. Tras breves llamadas, y con mucha empatía de su parte (gran reconocimiento para ellos), logramos trasladar las actividades a Coyoacán, zona que no reportaba bloqueos ni manifestaciones. Un cambio de último momento siempre conlleva riesgos, pero la preparación y la red de contactos hicieron posible asumirlos.
El resultado fue óptimo. Los integrantes del grupo disfrutaron Coyoacán, y el cliente quedó satisfecho de que se cubrieran todas las actividades agendadas, aunque en una sede distinta. Los asistentes se maravillaron con el barrio, cumplieron la agenda corporativa, realizaron un recorrido temático iluminado y disfrutaron una cena deliciosa acompañada de una cata de mezcal.
El recorrido cultural por el Centro Histórico (visitando Templo Mayor, Zócalo, Catedral Metropolitana y la parte exterior de Palacio Nacional), tuvo que posponerse para el día siguiente. Aun así, la experiencia ganó: muchos de los visitantes no conocían nuestro país, y el cambio enriqueció su visita al grado de manifestar que quieren regresar con más tiempo.
¡Qué bueno que contrataron a un DMC!





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